"...Quien siempre sabe a donde va nunca llega a ninguna parte, y que sólo se sabe lo que se quiere decir cuando ya se ha dicho."
(Javier Cercas, La velocidad de la Luz)

martes, 21 de octubre de 2014

Músicas 2. Cuarteto Cedrón

Echar veinte centavos en la ranura, pulsar el botón del mando a distancia, fantasear con imágenes, huir de realidad y del lento pasar de las horas. Escapar, escapar, paraísos artificiales y mundos de colores que te transportan al sueño, que te permiten seguir soportando la rutina y el gris metálico de una vida programada. Descubrí al Cuarteto Cedrón, allá por el año 1977, por un disco que compartían con Paco Ibañez, un disco con letras de Pablo Neruda y Raúl Gonzalez Tuñon, este último, un poeta argentino poco conocido y al que pertenecen estos versos que musicó Juan Cedrón, guitarrista y voz del cuarteto.


Eche Veinte centavos en la ranura

A pesar de la sala sucia y oscura
de gentes, y de lámparas luminosas,
si quiere ver la vida color de rosa
eche veinte centavos en la ranura.

Y no ponga los ojos en esa hermosa
que frunce de promesas la boca impura.
Eche veinte centavos en la ranura
si quiere ver la vida color de rosa.

El dolor mata, amigo, la vida es dura,
y ya que usted no tiene ni hogar ni esposa
eche veinte centavos en la ranura
si quiere ver la vida color de rosa.

Cien lucecitas. Maravilla
de reflejos funambulescos.
¡Aquí hay mujer y manzanilla!
Aquí hay olvido, aquí hay refresco.

Pero sobre todo mujeres
para los hombres de los puertos
que prenden como alfileres
sus ojos en los ojos muertos.

No debe tener esqueleto
el enano de Sarrasani
que bien parece un amuleto
de la joyería Escasany.

Salta la cuerda, sáltala,
ojos de rata, cara de clown
y el trala-trala-trálala,
rima en tu viejo corazón.

Y fiesta, fiesta casi idiota
y tragicómica y grotesca.
Pero otra esperanza remota
de vida miliunanochesca.

¡Qué lindo es ir a ver la mujer,
la mujer más gorda del mundo!
Entrar con un miedo profundo
pensando en la giganta de Baudelaire...

Nos engañaremos, no hay duda,
si desnuda nunca muy desnuda,
si barbuda nunca muy barbuda
será la mujer.
Pero ese momento de miedo profundo...
¡Qué lindo es ir a ver la mujer,
la mujer más gorda del mundo!

Y no se inmute, amigo, la vida es dura,
con la filosofía poco se goza.
Eche veinte centavos en la ranura
si quiere ver la vida color de rosa.



lunes, 20 de octubre de 2014

Instante 61. Es el aire

Es el aire que mueve despacio
esas hojas que caen al jardín,
es el aire que acuna en tus brazos
las palabras que yo quise oír.

Es el aire que roza tu espalda
y me acerca el olor que viví,
es el aire que en un hueco guarda
los silencios que yo repetí.

Es el aire, tu boca y tus manos;
es el tiempo que yo no esculpí,
es el aire y es el pasado
que no vuelve y se que perdí.

viernes, 17 de octubre de 2014

Instante 60. La llave

Una mezcla de lecturas
atropelladas y dispersas,
una amalgama de vivencias
contradictorias y dispares,
un revoltijo de discursos inacabados
y de lamentos silenciosos,
unas manos, unos ojos,
unos pasos indecisos
que, entre la hierba húmeda,
buscan una llave
con la que abrir todas las puertas
que cerramos sin saberlo.

lunes, 13 de octubre de 2014

Instante 59. La distancia, el vacío...

El trecho que hay entre el he y el ha es largo,
tan largo que nos asusta, que nos paraliza,
y a veces provoca
que nos perdemos en el intento.

¡He gritado! ¿ha escuchado?
¡he venido! ¿ha mirado?

Algo se ha perdido entre tanto espacio,
entre tanta distancia, entre tanto frío, entre tanto vacío.
Algo tan sencillo, algo tan afable,
tan cercano como el has.

¡Has abierto los ojos!  ¡te has despertado!
¡me has tendido la mano!  ¡te has reído!

Mas el trecho que hay entre el he y el ha es largo,

muy largo... casi eterno.