"...Quien siempre sabe a donde va nunca llega a ninguna parte, y que sólo se sabe lo que se quiere decir cuando ya se ha dicho."
(Javier Cercas, La velocidad de la Luz)
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jueves, 12 de mayo de 2016

Instante 70. La rutina

A veces... la rutina
tapona los agujeros
que el tiempo provocó
en la habitación que habitas.

A veces... la rutina
genera los descansos
que el cuerpo busca,
añora y necesita.

A veces... la rutina
es la única aliada
para afrontar el caos
que acosa nuestras vidas.


lunes, 8 de febrero de 2016

Instante 69. La casa fría

La casa fría. Tras casi ocho meses el papel sigue en blanco en espera de esas frases, de esas palabras sueltas que expresen una idea, una emoción... palabras capaces de describir un estado de ánimo, de romper el silencio que habita por las calles , de diluir el miedo que paraliza las piernas y enmudece las gargantas.
La casa fría. Bajo un sol pálido que no calienta y a merced de un viento que penetra por las rendijas, que azota unas vidas hechas a retazos que se juntan al calor de una sonrisa.
La casa fría, la tuya, la mía, la de la vecina que espera el subsidio para poder pagar la luz y recuperar, aunque solo sea por unos días, la alegría.
La casa fría. La de esa familia con cuatro hijos que hoy ha tenido que abandonarla por no poder pagar el alquiler.
La casa fría. La casa de todas, la que nos espera cada noche, en la que dormitamos acurrucados bajo una manta y, abrazados, soñamos con ese sol cálido que nos impulse a caminar.

La casa fría...

sábado, 6 de junio de 2015

Instante 68. Dudas

Te sientes atrapado en el personaje, envuelto en una mentira que creada poco a poco no controlas. Percibes que proyectas una imagen falsa que te obliga a actuar. Dudas, dudas de todo, de lo que haces, de los que dices, de lo que representas…, dudas de ti. Despliegas con sigilo y sin darte cuenta una actitud, un gesto prolongado con el que ocultas las dudas... una pose, al fin y al cabo solo una pose, hueca y falsa con la que encubres el vértigo que domina tus pasos.

jueves, 15 de enero de 2015

Instante 67. Palabras

Escribes palabras y buscas respuestas,
no encuentras la clave a tantas incógnitas,
no hayas descanso, te sientes perdido...
Tan solo son frases que manchan las hojas,
tan solo imágenes que habitan las noches,
que vagan perdidas, que invaden las horas.

Escribes palabras y no hayas respuestas,
esperas callado a que hablen las bocas,
que chillen, que griten, que canten, que rían...
Que expresen aquello que rompa la soga
que ata los brazos, que traba las piernas
e impide a los cuerpos llegar a las olas.

Escribes y esperas verbos que fluyan,
vocablos sencillos, palabras recónditas...
Solo voces que, al abrigo del viento,
tracen espacios libres, zonas sin sombra.

domingo, 11 de enero de 2015

Instante 66. Mañana de diciembre en Torre Garcia

Se ha levantado un día claro y aprovechas la mañana para visitar una playa del Cabo de Gata, una playa situada entre la Rambla del Agua y la Rambla de las Amoladeras, la playa más occidental del parque. Han pasado 35 años desde que estuviste allí la primera vez. Hace frío y las olas golpean la orilla con una cadencia rítmica similar a la de entonces. Recuerdas la impresión que te produjo esa imagen, acostumbrado como estabas a playas de arena lisa donde las olas rompen lejos y llegan mansas a no ser que haya temporal. El sol refleja en el agua su energía mientras el viento del norte, frío y constante, te acaricia la cara, único espacio de piel visible, y devuelve los granos de arena a la orilla, al contacto con el agua, del negro al blanco, del gris al rojizo, colores que dibujan las pisadas que dejas tras de ti. Tenias entonces 20 años y caminabas por la orilla, sorprendido de que algo tan especial se hallara tan cerca de donde vivías, mirabas alrededor y no veías urbanizaciones, ni bloques de hormigón. Descubres esta mañana que ha cambiado poco, están las dunas, los tarays y el silencio, y a lo lejos Retamar. El tiempo ha pasado y para tu sorpresa la playa sigue ahí, salvaje, acogedora, vestigio vivo de un paisaje que se resiste a sucumbir al cemento y al turismo, que se mueve al ritmo pausado del viento y de las olas.

martes, 23 de diciembre de 2014

instante 65. Abandono

Escribes cuando andas
y tus pies dibujan palabras que articulan la vida.
Andas cuando escuchas
y descifras mensajes que te rozan la piel.
Escuchas cuando callas
y permites que broten las otras voces.
Callas cuando ríes
y tu cuerpo se relaja, se abandona a lo que es.
Ríes cuando miras
y tus ojos reflejan una curiosidad inocente.
Miras cuando escribes
ese lento fluir de unos pasos que manchan el papel.

Escribes, andas, escuchas, callas
ríes y miras... te abandonas al suave transcurrir de las horas,
que revolotean impulsadas por el viento
y dejan en la ventana preguntas sin responder.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Instante 64. Es el frío

Cuando miras
y solo ves el lento discurrir monótono y cotidiano,
es el frío que te atenaza.

Cuando recorres las calles
dibujadas de apatía y de silencio,
es el frio que te envuelve.

Cuando tus pasos pisan las hojas caídas
que, mojadas por la lluvia de la tarde,
anuncian un invierno que avanza,
es el frio que te acecha.

Cuando el invierno pervierte
las ilusiones que aquel verano escribió
en ese cuaderno que guardas bajo el colchón en el que a veces duermes,
es el frio que te invade.

Cuando te cansas de tanto andar
y das los esfuerzos por perdidos
bajo ese manto de hojarasca donde habitan la iguana y el caimán,
es el frio que te engaña.

Cuando el lento caminar
se torna parálisis callada y resignada,
es el frio que te adormece,
que te acuna, que te roba el sueño y te cuenta el viejo cuento
donde la iguana devora los ojos de aquellos que no sueñan.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Instante 63. Hay

Hay un lugar que guarda
lo que dibujan los días.

Hay un dibujo que surge
entre palabras escritas.

Hay una palabra que riega
esas flores ya marchitas.

Hay una flor que espera
tu impulso, tu mano y tu risa.

Hay una risa que rompe
esos silencios que habitan
en los espacios cerrados
y en esos ojos que miran
como la luna recorre,
y con su luz ilumina,
los sueños que se acurrucan
entre la almohada y tu vida.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Instante 62. Nueva versión del instante 40

A falta de conclusiones, de verdades inmutables
¿qué nos queda?

Nos queda la duda, la contradicción,
la dualidad manifiesta que nos atrapa.

Nos queda la imaginación, la búsqueda,
la lenta reconstrucción del arco iris.

Nos queda la invención de espacios,
de tiempos pasados reconstruidos, manipulados... rescatados.

Nos queda bucear en la sombra, reconocer sus aristas...
mirar fijamente ese espacio oscuro que nos asusta,
ese espacio siniestro que invade nuestros sueños.

Nos queda la perplejidad, la memoria inventada...
esa lenta mirada que escruta, que fija,
que ordena... que recompone el caos.

lunes, 20 de octubre de 2014

Instante 61. Es el aire

Es el aire que mueve despacio
esas hojas que caen al jardín,
es el aire que acuna en tus brazos
las palabras que yo quise oír.

Es el aire que roza tu espalda
y me acerca el olor que viví,
es el aire que en un hueco guarda
los silencios que yo repetí.

Es el aire, tu boca y tus manos;
es el tiempo que yo no esculpí,
es el aire y es el pasado
que no vuelve y se que perdí.

viernes, 17 de octubre de 2014

Instante 60. La llave

Una mezcla de lecturas
atropelladas y dispersas,
una amalgama de vivencias
contradictorias y dispares,
un revoltijo de discursos inacabados
y de lamentos silenciosos,
unas manos, unos ojos,
unos pasos indecisos
que, entre la hierba húmeda,
buscan una llave
con la que abrir todas las puertas
que cerramos sin saberlo.

lunes, 13 de octubre de 2014

Instante 59. La distancia, el vacío...

El trecho que hay entre el he y el ha es largo,
tan largo que nos asusta, que nos paraliza,
y a veces provoca
que nos perdamos en el intento.

¡He gritado! ¿ha escuchado?
¡he venido! ¿ha mirado?

Algo se ha perdido entre tanto espacio,
entre tanta distancia, entre tanto frío, entre tanto vacío.
Algo tan sencillo, algo tan afable,
tan cercano como el has.

¡Has abierto los ojos!  ¡te has despertado!
¡me has tendido la mano!  ¡te has reído!

Mas el trecho que hay entre el he y el ha es largo,

muy largo... casi eterno.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Instante 58. Días nublados

Hay días nublados, días con luz tenue,
días de otoño.
Días en que no sales de casa,
te quedas en pijama,
te cortas las uñas, te afeitas...
pasas la aspiradora,
pliegas la ropa acumulada en los sillones,
te tumbas y miras al techo,
la mancha que apareció hace días con las primeras lluvias sigue creciendo,
la lavadora se ha roto y tienes que lavar a mano,
el frigorífico hace agua,
y un grifo no para de gotear.

Hay días nublados que te devuelven a la realidad,
una vida hecha a parches, con grietas por donde entra el frío,
esa humedad constante y persistente
que como la carcoma
corroe los huesos sin percibirlo.

Hay días nublados,
días para mirar de cerca,
para tapar las goteras y reparar lo que queda en pie,
para seguir...
para mirar a los ojos
y saber que aún hay un suelo bajo los pies.

lunes, 21 de julio de 2014

Instante 57. Mañanas

Hay mañanas
que, rodeado de libros y de dudas,
abres los ojos y nada ves,
en las que sitiado por cansancios apilados
esperas una señal sobre tu piel.

Hay mañanas

sin más luz que la rutina de ir al baño
y abrir el grifo, donde la realidad se manifiesta
en el agua que borra todos tus sueños
y ordena las horas que te esperan.

Hay mañanas

bulliciosas sin ruido,
que te ven sin mirarte a la cara,
que te espían, que te rozan, que te gritan,
que te esperan y no sabes que te marcan.

Hay mañanas

sin más sol que unas palabras
que esperas escuchar y nunca oyes,
las escribes en el vaho cuando te duchas,
las repites al espejo y no responde.

Hay mañanas

en que cierras los ojos antes de abrirlos...
y escuchas como el canto de los pájaros
acecha con sigilo ya tu almohada...
y te pinta una ilusión en cada mano.

Hay mañanas

que recorren tu cintura,
se encaminan pecho arriba hasta tu oído,
y recitan los secretos que de noche
sin saberlo y sin quererlo habías perdido.

sábado, 19 de julio de 2014

Instante 56. Noticias de Gaza





No duerme nadie, nadie, nadie...

Bajo ese cielo sin luna,
iluminado por los edificios en llamas,
por la sangre que recorre las calles
y riega los huertos,
por los gritos interminables de los cuerpos amputados.
No duerme nadie...

Por los misiles dirigidos
para borrar de esa tierra
la inocencia, la risa de los niños,
la sabiduría de los ancianos,
la historia de un pueblo ignorado por todos.
No duerme nadie...

Por la complicidad que apaga
el brillo de las estrellas,
la luz de millones de ojos
que buscan cada mañana una razón para mirar
y solo encuentran, odio, opresión y vergüenza.
No duerme nadie...

En la tierra maltratada,
donde los buitres, con la estrella de David en la garganta,
escupen rabia, desprecio y rencor;
donde las hienas uniformadas
roban los sueños que cada madrugada brotan en el desierto.
No duerme nadie...

Bajo el horror planificado,
bajo ese exterminio lento y metódico
diseñado en despachos lujosos,
entre sorbos de güisqui y coca-cola,
entre intereses no disimulados y cuentas de resultados.
No duerme nadie...

Pero un día la ira contenida
y los agravios acumulados explotaran,
y arrasaran todos los salones
donde víboras trajeadas y perfumadas,
generan cuantiosos benéficos con la muerte y la ignominia.

sábado, 21 de junio de 2014

Instante 55. Infancia rescatada

De niño buscaba en los rincones, lejos del ruido y lejos de la casa, la calma perseguida, la complicidad del aire, el lento paseo por sueños inventados, al compás de un zumbido monótono y cotidiano; compás capaz de transportarlo más allá de una realidad que anulaba el deseo. Leía textos escritos en papeles manchados, papeles que ocultaba como quien oculta un tesoro. Buscaba en esos rincones la puerta dibujada con trazos indecisos, la puerta que llevaba al trino de los pájaros, al fruto de las malvas o al canto de los grillos. Dormía en las cunetas a salvo de relojes. Al atardecer, su madre lo buscaba, “¿por qué te escondes para comer esas cosas? un día te vas a poner malo, ven a casa que es hora de acostarse”. El sol ya se escondía, la noche acechaba sus piernas desnudas y su boca... entreabierta con sabor a malvas o huesos de albaricoque.

domingo, 25 de mayo de 2014

Instante 54. El sueño desciende por las paredes

El sueño desciende por las paredes y arranca la pintura ya gastada. Se detiene en esa tela de araña que, olvidada en un rincón, se descompone. Se desliza por el suelo, sigiloso te atrapa por los pies y te recorre. Escribe palabras que brotan por tus dedos, palabras que alineas una a una mientras esperas que se cueza el arroz en la cocina o la luna venza a la nube que la persigue a lo largo de un cielo dibujado por las horas que pasaron dando gritos y dejaron unas huellas bien marcadas en el suelo que tu pisas cuando andas.
El sueño descompone la distancia y logras llegar a donde esperabas, mas las horas revientan la burbuja y te arrojan al punto de partida, a ese espejo que refleja ya tu cara, al grifo abierto, la cuchilla de afeitar y la rutina.

Instante 53. Torpeza

La torpeza de vivir
sin mirar lo que ocurre a tu costado.

La torpeza de buscar una salida
mientras blindas con silencios el espacio
en que habitas las mañanas y los días,
los segundos, los minutos y los años.

La torpeza de esperar que todo cambie
sin un beso, una caricia o un abrazo.

sábado, 24 de mayo de 2014

Instante 52. Extraviado

Extraviado por las esquinas,
sin más luz que las brasa de un cigarro,
espera el paso de la brisa
que ahuyente los inviernos que le acechan.

Atrapado en eternas inquietudes,
golpea las cadenas que lo atan
a unos sueños que moldean poco a poco
esa cama donde a veces reposa.

Deshojado por silencios permanentes
se despoja de palabras incrustadas,
se dibuja con el trazo equivocado
y emborrona poco a poco su silueta.

Extraviado, atrapado y deshojado
busca espacios donde el tiempo se detenga,
una orilla donde el mar lo rehaga
entre granos de arena, sal y olas...

lunes, 19 de mayo de 2014

Instante 51. En la oscuridad

Apago la luz
y en la oscuridad presiento
aquello que olvidamos
cuando corremos lejos,
lejos de lo que nos dibuja
en el espacio pequeño.

Espacio que habitamos juntos,
que juntos soñamos
y solo a veces tenemos
con el beso anhelado,
la suave caricia...
y el calor de un abrazo.