Cuando más seguros estaban de conseguir su objetivo, la ampliación de la vida legal de las centrales nucleares, el átomo les ha estallado entre las manos. Ante la catástrofe piden calma, reflexión sosegada. Reconozco que para afrontar los problemas son imprescindibles la reflexión y la calma, pero lo que ellos buscan, aunque no lo digan, es tiempo. Tiempo para que se enfríe el caso. Tiempo para que lo ocurrido quede sepultado bajo una avalancha de noticias. Tiempo para que un montón de estudios comprados maquillen la situación. Tiempo, en definitiva, para idear una estrategia con la que poder eludir lo ineludible: EL DESMANTELAMIENTO DE LA ENERGIA NUCLEAR.
¡¡¡NUCLEARS, NO GRÀCIES!!!