"...Quien siempre sabe a donde va nunca llega a ninguna parte, y que sólo se sabe lo que se quiere decir cuando ya se ha dicho."
(Javier Cercas, La velocidad de la Luz)
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sábado, 28 de mayo de 2011

No lo entiendo, sencillamente, no lo entiendo

La derecha no ha ganado todavía las elecciones generales pero ya ha metido un gol por la escuadra. Un gol en forma de 50 rancios volúmenes , del “Diccionario Biográfico Español”. La obra que consta de 40.000 entradas fue presentada ayer por Gonzalo Anes, presidente de la Real Academia de la Historia y financiada por el gobierno de España.
No entiendo que este gobierno llamado socialista, que promulgó la Ley de la Memoria Histórica, aunque después la abandonara a su suerte en manos de unos jueces deudores del franquismo, haya permitido la publicación, con dinero público, de este engendro del revisionismo histórico en el que Franco aparece como un gobernante católico, inteligente y moderado; y José María Aznar es definido como un político que trató y consiguió que España dejara de ser un país de segunda dentro del concierto internacional.
No entiendo que se haya financiado una obra que no menciona la represión franquista ni a las 150.000 victimas inocentes que la sufrieron.
Por ello no entiendo a que juega este gobierno, pues una cosa es ser tolerante y otra permitir y pagar con el dinero de todos la perpetuación de la mentira.
Para colmo de desfachatez y manipulación, Gonzalo Anes resaltó la importancia de esta obra y lamentó el éxito de las novelas históricas: "Me desanima esa literatura. Tergiversan la información".
No lo entiendo, sencillamente, no lo entiendo. 

martes, 23 de febrero de 2010

Proceso de elaboración

Todas las mañanas, se ha convertido en una costumbre, abro el correo aúnque no todos los días hay mensajes, lo sé. Después repaso por encima los periódicos, leo los blogs que me interesan y por último echo un vistazo al mío, se que no ha cambiado desde la última vez, pero no puedo evitarlo. Repaso las entradas más recientes, siempre encuentro algo que corregir, algunos artículos los habré corregido 10 o 15 veces, es un ejercicio para pulir el lenguaje, para aprender, un ritual que me ayuda a pensar.
A veces pierdo horas consultando diccionarios, buscando la palabra precisa y de repente estalla en mis manos y vuela a mi alrededor, la idea me seduce e intento cazarla, clavarla con un lápiz sobre un papel usado. Luego le aplico, con OpenOfficce, el producto adecuado para fijarla, para pulirla, para transformarla en algo leíble o legible que mas da. Acabada la operación la dejo reposar, que tome aire, a veces una hora, dos, a veces un día. Más tarde vendrá copiar y pegar sobre el blog y al día siguiente, como algo obligado, la repasaré, corregiré, cambiaré y volveré a repasar.
Todas las mañanas vuelvo al mismo rito, abro el correo, repaso la prensa, leo los blogs de rigor y, por último, corrijo mis últimos textos. Un día, me darán el alta, todo cambiará, sonará el despertador a las 5 y volveré al trabajo, a la falta de tiempo, a la falta de lectura, a la rutina que me alimenta. Llevo dos meses de baja, 60 dias apartado, 1.440 horas sin premura, 86.400 minutos deambulando entre libros y tareas domésticas, 5.184.000 segundos atrapado en un paréntesis ocioso y, mira por donde, le he ido cogiendo gusto.