El Capitalismo no es solo la apropiación de la plusvalía por parte de la burguesía. Es algo más, una escala de valores que ha modelado nuestra cultura, nuestra vida. Una escala de valores donde el Beneficio, el Progreso y la Eficacia reinan en la cúspide de esta pirámide. Gracias al capitalismo hemos progresado tanto y somos tan eficaces que podemos producir alimentos para doce mil millones de personas, siendo tan solo siete mil millones. Pero a pesar de ello mil millones pasan hambre. Cosas del Beneficio.
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sábado, 5 de noviembre de 2011
sábado, 4 de diciembre de 2010
Harto de la eficacia, la modernidad y el progreso
Cada vez que oigo hablar de eficacia, modernidad o progreso, no se porque, miles de moscas zumban tras mis orejas y no es que me las embadurne con miel. Quizás sea la edad que me ha vuelto algo escéptico y algo conservador, pero me chirrían esas palabras.
Si eficacia consiste en combatir la crisis alimentando a sus inductores con reformas que abocan a la inseguridad y al desarraigo a gran parte de la población, (por cierto parte nada responsable de esta catástrofe), mejor me apunto a la ineficacia y a la inutilidad, pero como en el cuento, a ser feliz comiendo perdiz o arroz o lo que sea.
Si por modernidad se entiende caer preso de la prisa y la disociación, quedar atrapado en una realidad inestable y liquida, mejor volver a las cavernas o al medievo.
Si el progreso consiste en destruir el territorio, como está a punto de ocurrir en el norte de Perú, en las poblaciones de Ayabaca, Huancabamba, San Ignacio o Jaén, que viven de la agricultura y el turismo en armonía con el medio ambiente, y van a ser despojadas de su territorio por el hambre voraz de las multinacionales, amparadas por el gobierno peruano, ansiosas por extraer el cobre que yace en el subsuelo, (en otras regiones la escusa es el gas, el petroleo, las plantaciones de palma para biocombustible o la cría del langostino, que mas da el caso es robar las tierras para esquilmarlas).
Si todo ello, la desforestación, la roturación del terreno, la contaminación de las aguas, el desarraigo y la miseria de sus habitantes, es justificado por el “inevitable” progreso, yo reniego y me apunto al regreso. Al regreso a la tierra, al ritmo lento, a la vida austera..., en definitiva al decrecimiento.
y que estampéis vuestra firma en la campaña “Zonas libres de minería”
Un saludo. Nano
Etiquetas:
crisis,
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