"...Quien siempre sabe a donde va nunca llega a ninguna parte, y que sólo se sabe lo que se quiere decir cuando ya se ha dicho."
(Javier Cercas, La velocidad de la Luz)
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jueves, 15 de abril de 2010

Bach y el ruido de la derecha

Tarde de miércoles. Mes de abril. Entrada numero 100. Sí, esta es la entrada centenaria de un blog que empezó con titubeos y ya se siente consolidado. Suena Bach, concierto de Brademburgo nº 4, Allegro, andante y presto. Cuerdas y vientos. Fusas, corcheas, negras y semicorcheas. Baile de notas, tarde tranquila. Suena Bach y por momentos aleja el ruido, ese ruido de fondo, ese runrún mediático inacabable. La derecha en todas sus versiones domina los medios, vocifera, grita, aúlla, interrumpe y se apodera del espacio, es un ogro insaciable que se revuelve con rabia cuando cree peligrar alguno de sus privilegios.
La falange, con la complicidad de unos jueces sospechosos de parcialidad manifiesta, acosa al juez que osó sentar al franquismo en el banquillo. Mientras, los familiares de las victimas, 113.000 desaparecidos y miles de secuestros de recién nacidos, tienen que ir a Argentina a buscar la justicia que su país les niega.
Que ironía, nosotros, que nos pusimos de ejemplo al juzgar los crímenes de las dictaduras sudamericanas y romper la impunidad en la que se habían parapetado los criminales, no seamos capaces, 35 años después de morir el asesino de voz aflautada, el caudillo, de mirar debajo de la cama y limpiar la mierda acumulada, esa mierda que puede corromper el aire que respiramos.
14 de Abril, día mítico, día de la República... sueño de Libertad.

miércoles, 10 de febrero de 2010

¡¡¡VIVAN LAS CADENAS!!!

El franquismo no se toca, es como el rey: IRRESPONSABLE. La ley de la memoria histórica va a quedar en una floritura de salón, en un juego de esgrima sin mayor trascendencia. Garzón debió intuirlo y, o por su afán justiciero o de notoriedad, solo él lo sabe, cometió el error de querer impedirlo.
Aquellos que le aplaudieron, cuando investigó sólo el gal que afectaba a los socialistas, no tardaron en reaccionar y ponerse a la faena, había que desempolvar la camisa azul y la boina requeté , no podía tolerarse que “la una, grande y libre” pudiera ser sentada en el banquillo.
La ejemplar transición que nos vendieron fue un camelo, que dejó a jueces y curas sin depurar y ahora se han convertido en la principal arma del inmovilismo y de la vuelta a las esencias patrias. Por todo ello, como en el regreso de Fernando VII al poder, gritemos al unisono: ¡¡¡VIVAN LAS CADENAS!!!