"...Quien siempre sabe a donde va nunca llega a ninguna parte, y que sólo se sabe lo que se quiere decir cuando ya se ha dicho."
(Javier Cercas, La velocidad de la Luz)
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miércoles, 13 de julio de 2011

Ultimamente

Últimamente se me resiste la ficción, no leo novelas ni cuentos, tan solo economía. Que si la deuda, que si la crisis, que si los paraísos fiscales. Últimamente atrapado entre ajustes y recortes no encuentro un resquicio por el que escapar y visitar al inspector Maigret o viajar por la selva con Conrad, admirar los bosques de Alaska con Jak London o descender al centro de la tierra con Verne, recorrer laberintos con Borges o lamentarme con el inspector Wallender, escudriñar la culpa con la Higsmith o emocionarme con los girasoles ciegos, buscar las señas de identidad con Goytisolo o vivir un desasosiego con Pessoa, resistir con canciones de Leonard Cohen o alucinar en un trópico con Miller. Últimamente escribo poco, es la puta realidad que me aprisiona, es el lento discurrir de la neuronas en unos días cargados de sol y de humedad

jueves, 11 de marzo de 2010

Esperando el autobus

Estoy helado, a pesar de este sol radiante tengo frío. Son las 5 de la tarde y aprovecho, mientras espero el autobús, para leer un rato, media hora o más pues el anterior se me ha escapado por metros, por escasos 10 o 15 metros. Me quedan por delante 30 o 40 minutos de espera, cosas del transporte público en una ciudad como Alicante, destinado a ociosos, convalecientes, jubilados, emigrantes, parados y demás gente sin prisas, aquí manda el coche que para algo la industria del automóvil tiene tanta importancia en este país.
El libro que llevo entre manos es “Pisando los talones” de Henning Mankell,. Había oído hablar del inspector Wallander, protagonista de esta novela y de otras del mismo autor. Me recuerda, salvando las distancias, al Inspector Maigret de George Simenon, cercano, algo brusco, pero más escéptico que su colega francés, quizás sea síntoma de estos tiempos. La minuciosidad con que se nos describe la investigación, lo real y cotidiana que nos la presenta, lo cansado del personaje que se ve sobrepasado por los tiempos que corren, son ingredientes que se asocian para ir atrapándote de una forma lenta, pausada, pero implacable. Wallender, en esta novela, está punto de cumplir 50 años, su cuerpo empieza a flaquear y, como muchos al llegar a esa edad, percibe que el mundo ha cambiado las reglas si es que acaso las tenía, se ha hecho más incomprensible, va a una velocidad que descoloca, que desfonda y dan ganas de bajarse en marcha y dejarlo que se estrelle.
Atrapado en esa páginas, llega el autobús y no me entero, menos mal que no era un conductor estresado porque de lo contrario, ¿quien sabe donde estaría en estos momentos?.

martes, 2 de marzo de 2010

La crisis y sus recetas

El sociologo polaco Bauman en una entrevista (Publico 2-3-2010) afirma que "cada vez es más complicado distinguir entre las políticas económicas de la derecha y las de la izquierda. Ser de izquierdas parece significar ahora hacer de un modo más riguroso el trabajo que la derecha dice que hay que hacer. Y, una vez hecho, paliar las nefastas consecuencias sociales de dicho trabajo" y sino que se lo pregunten a los griegos o igual a nosotros dentro de unos años.
Mientras leo la entrevista, en la radio, Nuñez Feijó, alardea de su buena gestión en Galicia, en un año hemos cambiado el rumbo, dice, y caminamos con paso firme, lo que no nos aclara es a donde. Unas horas antes, en la misma emisora, Gerardo Camps alardeaba de que la Comunidad Valenciana será el motor que sacará a España de la crisis, aunque por el momento es, junto con Murcia, la comunidad más castigada, pero eso es pasado, dice el conseller, el futuro es nuestro y sabemos como afrontarlo. Ambos coinciden en la necesidad de que Zapatero deje de marear la perdiz, de ser una rémora y se apunte a sus recetas, que son, de todos es bien sabido, las únicas que crearan riqueza y empleo, y si no miren ustedes los años de gobierno de Aznar, nos remarcan.
Crearon empleo, si, pero de qué tipo. Generaron riqueza, si, pero no para todos y a costa de vender las empresas públicas y recalificar hasta las macetas.
Ahora toca la segunda parte, las reformas estructurales que pondrán a España en orbita: Bajada generalizada de impuestos. Privatización de la educación y la sanidad, pero subvencionada por el estado que para algo el dinero es de todos. Sustitución del sistema público de pensiones por fondos de capitalización en manos de bancos y aseguradoras. Desregularización total del mercado de trabajo. Con mejor o peor prosa, a lo bruto o maquilladas, esas son su recetas mágicas. El colmo es que hasta los socialistas, bueno no todos, las comparten. Lo trágico, es que son las recetas de siempre, las que nos han llevado a la situación que estamos, las que han arruinado paises, las que han generado conflictos, guerras, hambre, desarraigo y caos, pero llevadas a gran escala.
Apago la radio y me refugio en un libro del inspector Maigret para coger aire. Argumentan con tal cinismo, con tal autosuficiencia que quizás acaben convenciéndome.