"...Quien siempre sabe a donde va nunca llega a ninguna parte, y que sólo se sabe lo que se quiere decir cuando ya se ha dicho."
(Javier Cercas, La velocidad de la Luz)
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jueves, 30 de septiembre de 2010

Entre pecados y coacciones

Tengo que confesarlo, no puedo callarlo por más tiempo, el remordimiento de conciencia no me deja dormir. Yo hice huelga y nadie me obligó a ello y por ello asumo las consecuencias de mi acto. 

Se que algunos compañeros de la empresa en que trabajo, mas bien pocos, se encuentran en la misma situación. No puedo decir lo mismo de aquellos que no secundaron el paro, entre las razones que esgrimieron para no parar, todas muy legitimas excepto una, el miedo al despido. ¿Y por qué no es legitimo?, porque esa gente no ha podido ejercer un derecho, se ha sentido coaccionada, obligada, tenían miedo a las represalias. Contratos temporales, trabajadores obligados por la empresa a hacerse autónomos, indemnizaciones por despido bajas, algunas muy bajas, dan como resultado una mano de obra miedosa. Son los piquetes fantasma, invisibles, los piquetes sutiles que el capitalismo utiliza para doblegar voluntades.
Tengo que confesarlo, no contento con pecar una vez, por la tarde fui a la manifestación, y me alegré de ver a compañeros que habían trabajado por miedo, pero a los que les quedaba el suficiente valor como para manifestarse.
No se si la huelga habrá sido un existo o un fracaso, pero al menos ha sido un grito que nos permite comprobar que aún estamos vivos.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Todos a la Huelga

Ha comenzado la cuenta atrás para una huelga en la que nos jugamos mucho, sí, el 29 de septiembre nos jugamos mucho. El clima que se respira no es muy alentador, se palpa cierta desgana, cierta apatía, como si en el envite no nos jugáramos nada y repito nuevamente, nos jugamos mucho. Nos jugamos mucho los trabajadores, se juegan mucho los sindicatos y el que menos se juega sea quizás el gobierno que con su giro de política ha dejado en bandeja el triunfo a una derecha hambrienta de poder.
Desde que los dirigentes de CC.OO. Y UGT presentaron formalmente la convocatoria a principios de mes, la derecha y sus medios se han lanzado la caza del sindicalista, han creado un debate con el que derrotarlo cuanto antes, lo llaman profesional de la huelga, parásito, gandul y un sinfín de adjetivos más. El problema de este país, según esos medios, son los liberados sindicales, ellos son los causantes del déficit, de la crisis, del asesinato de Kennedy y la muerte de Manolete, que más da, no hay limite en sus soflamas. Hasta el 29 de septiembre van a escarbar en la vida privada de los lideres sindicales y si no encuentran nada se lo inventaran, es el momento de acabar con ellos.
La patronal quiere eliminar los convenios, esa legislación que le constriñe, que no le permite la flexibilidad deseada y para ello, destruir a los sindicatos es el mejor medio. Una vez derrotado el gobierno, (este gobierno está entregado, desarmado y cautivo) solo queda algo de resistencia en los sindicatos y hay que acabar con ella, por ello un fracaso de la huelga sería un serio golpe que la dañaría.
Nos jugamos mucho, repito. Por ello, no dejemos el campo libre al discurso de los neoliberales y a sus políticas insolidarias.
29 de septiembre, TODOS A LA HUELGA