"...Quien siempre sabe a donde va nunca llega a ninguna parte, y que sólo se sabe lo que se quiere decir cuando ya se ha dicho."
(Javier Cercas, La velocidad de la Luz)
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martes, 14 de febrero de 2012

De reformas y otras lindezas

Uno no sabe que pensar. Mejor dejar las neuronas tranquilas. ¿Será “completa, equilibrada y útil”? ¿“tremendamente agresiva”? o ¿“amplia y profunda”? ¿Al final les costará una huelga o dos? ¿un recurso de inconstitucionalidad o ...?
Uno lo que ve es que no han perdido el tiempo y sus agentes mediáticos tampoco, vean sino los titulares de algunos periódicos.
Mientras los sindicatos negociaban a la baja, (menudo papelón el de Toxo y Mendez), una congelación salarial y una petición que por favor se moderaran los beneficios empresariales, (hay que fijarse que la moderación salarial es obligatoria, la otra es tan solo un ruego), el gobierno sacaba una reforma laboral que supone básicamente dos cosas: abaratamiento del despido y bajada de las pensiones. ¿Esto es agresivo?, viniendo de Guindos es tan solo un cachete si pensamos que según él las cuotas participativas de la CAM eran un producto financiero solvente, que colocaban a la entidad en el buen camino y a los pardillos que las compraron les aligeraba los bolsillos. ¿Amplia y profunda?, pues si, amplía la brecha social de este país y nos aboga a la más profunda precariedad. Y ¿completa, equilibrada y útil? Completa creo que no, pues no tardaran en volver a reformarla para apuntillarnos un poco más. Equilibrada, tengo mis dudas, la psiquiatría no es mi fuerte. Y útil, supongo que sí, pero no creo que lo sea para los trabajadores. En fin una reforma adecuada para el pillaje, la humillación y la barra libre. ¿He dicho barra libre? Perdón he visto una botella de ron Brugal y se me ha ido el santo al cielo

miércoles, 4 de agosto de 2010

Cosas del verano

Es verano y sales de tu ciudad por unos días. Desconectas la radio, el ordenador. No lees el periódico y en 48 horas, tan solo en 48 horas, desconoces en que día te encuentras, si es lunes o jueves, domingo o miércoles, que más da, estas de vacaciones. 
Pasan los días, tu piel se broncea. Tu hemisferio izquierdo se relaja. Te pierdes entre lecturas. Te asombras con las puestas de sol, los amaneceres te pillan durmiendo. Te vuelves ocioso, dormilón y viajas de la cama al sofá y del sofá a la arena. Te zambulles en las olas y descansas en las terrazas entre vinos y tapas de chopitos, cazón, boquerones, arroz, huevas de merluza y migas con sardina. Y vuelves a la cama a iniciar la rueda.
Regresas a la ciudad con tres kilos de más, conectas la radio, el ordenador y te pones al día, te empapas de realidad impresa, televisada: La selección de fútbol campeona del mundo. Pedrosa gana de nuevo. Contador triunfa por tercera vez en el Tour. Los controladores aéreos se sienten maltratados. La crisis sigue de vacaciones, algunos dicen que volverá con mejor cara, ya veremos en setiembre. 
Mientras tanto nos queda agosto para dormitar entre sudores y siestas. Es verano, los neoliberales en las Bahamas, los políticos en bermudas, los capitalistas en alta mar y tu de vuelta al trabajo en un mes que lleva el rotulo de cerrado por vacaciones, pero que por debajo de la persiana nos han colado la reforma laboral. Cosas del verano

sábado, 31 de julio de 2010

fin de las vacaciones

Treinta y uno de julio, corazón del verano, del bochorno y el sudor continuo. Terminan mis vacaciones, ese oasis alejado de la noticia. Ese tiempo sumergido en la lectura, la playa y los vinos nocturnos. Ese espacio rebozado de siestas, duchas y paseos a la fresquita. Ese vuelo sin alas, mecido por la brisa, bañado por esa gota de sudor furtiva, salina. 

No he aterrizado aún y me topo con la, por esperada, no menos temida reforma laboral. Aprobada entre daiquiris, cañas y mojitos para que nos la traguemos sin darnos cuenta, en un suspiro, como una tapa de pescado frito a la orilla de la playa. 
Una reforma que por desconocimiento no puedo criticar abiertamente, pero que mi intuición me dice... ¿Qué me dice?, mejor me lo callo y punto y aparte.
Una reforma que no contenta ni a unos ni a otros, (en privado contenta más a unos que a otros), mas no por ello es aceptable. Pretendidamente salomónica que, a modo de banderillas, prepara al toro para la estocada final. 
Una reforma que huyendo de la desregulación, dicen, nos regula, a los otros, a la baja... Quizás como primer paso.

jueves, 24 de junio de 2010

"Soluciones" a la crisis

Hace mas o menos un año, un pequeño empresario, “agobiado” por la crisis, reunió a sus trabajadores, (14 empleados que cobraban unos 1.000 euros al mes más tres pagas, trabajaban oficialmente 40 horas aunque la mayoría de las semanas se acercaban más a las 50 y sin cobrar horas, extras se sobreentiende), y les propuso su reforma laboral. Para evitar despedir a la mitad de la plantilla, debía reducirles el contrato a 20 horas semanales. Los trabajadores aceptaron resignados, era la solución menos traumática, más solidaria.
En la actualidad se sienten estafados. Siguen trabajando las 50 horas, pero cobran un sueldo de 550 euros y 450 más en negro, las pagas extras quedaron prorrateadas en el salario oficial, lo que suposo una rebaja cercana al 20 por ciento en el jornal.
No es un cuento, ni una suposición. Es un caso real y mientras lo transcribo me viene a la memoria una noticia:Cada vez hay más ricos y tienen más dinero, a pesar de la crisis. Los patrimonios superiores a un millón de dólares crecen en España un 12,5%”, (Público 23-6-2010). Cosas de la crisis

sábado, 29 de mayo de 2010

Una de vampiros

Viernes 28 de mayo, son las nueve de la noche acabo de llegar a casa, me siento en el sofá y pongo la tele: “La agencia de calificación Fitch rebaja la calificación de la deuda española”. Apago la tele y pongo la radio: “El gobierno rebaja un 7,7 por ciento el limite de gasto para el año que viene. El PP lo considera poco ambiciosos por lo que anuncia que votara en contra”.
Obligado a cumplir planes de austeridad, amenazado con reformas laborales, soliviantado con la voracidad de los bancos, mosqueado con la impunidad con la que los mercados, agencias de calificación y demás chollos financieros estrujan, descuartizan, machacan y finalmente imponen su ley. Apago la radio, no quiero oír, quiero olvidarme aunque solo sea por cinco minutos de la dichosa crisis, pero esta noche la crisis lo inunda todo, es un magma pegajoso que se adhiere a la piel y no hay jabón que lo arranque.
Resignado vuelvo al sofá y cojo un periódico atrasado, leo la entrevista con Susan George en la contraportada de “El País” del 26-5-2010. En ella la politóloga norteamericana afirma: “Tomo fenómenos que parecen complejos y los hago más simples sin simplificarlos” y mediante ese sistema analiza la crisis, su origen, explica de una manera gráfica que son los derivados financieros, esos que tan alegremente han llevado el sistema al borde del abismo: “Compro el seguro de su casa sin que usted lo sepa, la incendio, queda reducida a cenizas, y cobro el seguro”. Así de claro, así de simple, nos han robado la cartera y quieren que paguemos la cuenta del bar.
No se si por apatía, desconcierto, ignorancia, cansancio o perplejidad, pero hemos dejado en los piromanos la potestad para dirigir a los bomberos, limpiar el solar y reconstruir la casa por el módico precio de nuestra integridad, de nuestra sangre. Me levanto del sofá, cuelgo cabezas de ajos a lo largo de la casa, saco del cajón de las herramientas un martillo y una estaca de madera y me siento a esperar la llegada de los vampiros.

martes, 24 de noviembre de 2009

Vaticinio


Presos de un cruel fatalismo, acabaremos aceptando como inevitable la reforma laboral, mediante la cual algunos trabajadores perderemos ciertas migajas para paliar las deficiencias de otros... Entre tanto, los gurús de la economia, sentados en sus poltronas, vaticinaran años de bonanza mientras se reparten bonus y primas de productividad.