"...Quien siempre sabe a donde va nunca llega a ninguna parte, y que sólo se sabe lo que se quiere decir cuando ya se ha dicho."
(Javier Cercas, La velocidad de la Luz)

jueves, 30 de septiembre de 2010

Entre pecados y coacciones

Tengo que confesarlo, no puedo callarlo por más tiempo, el remordimiento de conciencia no me deja dormir. Yo hice huelga y nadie me obligó a ello y por ello asumo las consecuencias de mi acto. 

Se que algunos compañeros de la empresa en que trabajo, mas bien pocos, se encuentran en la misma situación. No puedo decir lo mismo de aquellos que no secundaron el paro, entre las razones que esgrimieron para no parar, todas muy legitimas excepto una, el miedo al despido. ¿Y por qué no es legitimo?, porque esa gente no ha podido ejercer un derecho, se ha sentido coaccionada, obligada, tenían miedo a las represalias. Contratos temporales, trabajadores obligados por la empresa a hacerse autónomos, indemnizaciones por despido bajas, algunas muy bajas, dan como resultado una mano de obra miedosa. Son los piquetes fantasma, invisibles, los piquetes sutiles que el capitalismo utiliza para doblegar voluntades.
Tengo que confesarlo, no contento con pecar una vez, por la tarde fui a la manifestación, y me alegré de ver a compañeros que habían trabajado por miedo, pero a los que les quedaba el suficiente valor como para manifestarse.
No se si la huelga habrá sido un existo o un fracaso, pero al menos ha sido un grito que nos permite comprobar que aún estamos vivos.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

La magdalena. Relato


(Relato enviado al concurso Relato en cadena del programa Hoy por Hoy de la Cadena Ser para el día 23 de septiembre, que no ha sido seleccionado, la semana que viene lo intentaremos de nuevo.)

Y dio otro bocado. No era la magdalena de Proust, pero le evocó imágenes dispersas, difusas, que no lograba ordenar. Hacia frío y era lo primero que recibía su estomago ese día, debía de comerla con calma, saborear las migajas y el azúcar tostado que la coronaba. Mordió de nuevo y absorto en su aroma no escucho el frenazo, ni las pisadas marciales, ni los gritos, ni sintió el golpe del bate de béisbol. Solo vio el resto de la magdalena salir disparado, dibujar una parábola y caer a los pies de un perro que lo celebró con un ligero movimiento de la cola.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Todos a la Huelga

Ha comenzado la cuenta atrás para una huelga en la que nos jugamos mucho, sí, el 29 de septiembre nos jugamos mucho. El clima que se respira no es muy alentador, se palpa cierta desgana, cierta apatía, como si en el envite no nos jugáramos nada y repito nuevamente, nos jugamos mucho. Nos jugamos mucho los trabajadores, se juegan mucho los sindicatos y el que menos se juega sea quizás el gobierno que con su giro de política ha dejado en bandeja el triunfo a una derecha hambrienta de poder.
Desde que los dirigentes de CC.OO. Y UGT presentaron formalmente la convocatoria a principios de mes, la derecha y sus medios se han lanzado la caza del sindicalista, han creado un debate con el que derrotarlo cuanto antes, lo llaman profesional de la huelga, parásito, gandul y un sinfín de adjetivos más. El problema de este país, según esos medios, son los liberados sindicales, ellos son los causantes del déficit, de la crisis, del asesinato de Kennedy y la muerte de Manolete, que más da, no hay limite en sus soflamas. Hasta el 29 de septiembre van a escarbar en la vida privada de los lideres sindicales y si no encuentran nada se lo inventaran, es el momento de acabar con ellos.
La patronal quiere eliminar los convenios, esa legislación que le constriñe, que no le permite la flexibilidad deseada y para ello, destruir a los sindicatos es el mejor medio. Una vez derrotado el gobierno, (este gobierno está entregado, desarmado y cautivo) solo queda algo de resistencia en los sindicatos y hay que acabar con ella, por ello un fracaso de la huelga sería un serio golpe que la dañaría.
Nos jugamos mucho, repito. Por ello, no dejemos el campo libre al discurso de los neoliberales y a sus políticas insolidarias.
29 de septiembre, TODOS A LA HUELGA

Fuera de plazo. Relato

(Relato que debía de haber enviado al concurso Relatos en cadena, que se emite, en el programa Hoy por Hoy de la Cadena SER, los jueves a las diez y media de la mañana. Este cuento tenía que haber concursado el jueves pasado, pero no llegué a tiempo para enviarlo)

Tachan, tachan. Nada por aquí, nada por allá. La página en blanco y los dedos indecisos, las teclas inmóviles y la mente dando vueltas a una idea, o quizás a dos, pero sin encontrar las palabras. Pasan los minutos, las horas y hasta los días y no surgen, no hacen acto de presencia. No hay nada que hacer, se va a cumplir el plazo y no podrá enviar el relato. De pronto aparece una frase, una frase simple que le sugiere, que descorcha la botella y las palabras brotan como burbujas liberadas, se precipitan sobre la página. Cae cada una en su sitio, tejen una historia, dan forma a un cuento que se plasma ante sus ojos. Faltan solo cinco minutos, corrige con rapidez, lo da por concluido, pulsa enter y en la pantalla aparece un mensaje: “Envío fuera de plazo”.

domingo, 12 de septiembre de 2010

"Zapatero, no nos falles"

Zapatero parece haber descubierto la realidad, algo que creíamos que ya sabía en el 2004, que el verdadero poder no está ni en los parlamentos, ni en los gobiernos. El verdadero poder, EL PODER con mayúsculas, retoza sin dar la cara, como un dios dejar hacer, pero cuando lo cree conveniente hace acto de presencia y planta sus “reales” sobre la mesa y todos firmes y si no, leña al mono hasta que achante, ( que se lo digan a chilenos, cubanos, argentinos, hondureños e infinidad de otros países que han sufrido hostigamiento, bloqueo o golpes de estado dirigidos desde fuera).
Todos sabíamos que si la economía española no se plegaba a sus dictados iba a recibir palos a diestro y siniestro, mas una cosa es conocerlo y otra muy diferente aceptarlo y plegarse para así recibir unas migajas con las que paliar los desastres provocados por dichas políticas.
Dice Zapatero que no ha traicionado a sus principios, que como un junco se pliega a las exigencias de la corriente para no morir tronchado, (la imagen del junco es aportación mía), y así evitar males mayores.
Dice también que, sin traicionar a sus principios, no le temblará el pulso para llevar a cabo las reformas que España necesita, (mejor haber dicho, las que le exigen desde más arriba, FMI y demás organismos de control capitalista).
Lo que no dice, pero percibimos, es que ha claudicado ante el discurso neoliberal, ha desistido de luchar por la igualdad, (no sabemos a ciencia cierta si alguna vez lo hizo), y a abrazado el pensamiento único: “no hay más dios que el mercado y la desregulación su mandamiento principal”.
No habrá traicionado a sus principios, pero ha fallado a aquellos jóvenes que en el año 2004 le gritaron: “Zapatero no nos falles”.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Santiago y cierra España

Hay cosas que no cambian en este país, cosas enquistadas en algunos genes, (por un tiempo las creímos desterradas, pero nos equivocamos), en algunos “cojones”, diría un castizo.
El otro día, mientras el supremo se ratificaba en la decisión de procesar al juez Garzón por osar investigar los crímenes del franquismo, Rajoy reunió a la cúpula de su partido bajo el palio de la catedral de Santiago, y convirtió una misa en la defensa de la unidad de España y en la lucha contra el laicismo amenazador.
Hay cosas que no cambian, la justicia, la iglesia y la derecha son claro ejemplo. 
Como atrapados en un circulo vemos resurgir, ante nuestra impotencia, lo que creíamos liquidado por la historia y como en aquella época gloriosa del “Santiago y cierra España” el PP, arropado por obispos y jueces, se levanta para defendernos de las influencias foráneas que corroen el espíritu patrio. Vuelven las cruzadas y nosotros sin saberlo.

sábado, 28 de agosto de 2010

Bienvenidos a la modernidad

En la imagen del atasco de Pekín, veo el rostro de un mundo en plena huida hacia el caos, hacia el colapso. China hasta no hace mucho era un país sin coches, el reino de la bicicleta. Cierto que el régimen maoísta no era una bicoca, un sistema excesivamente rígido y dogmático con un nivel de vida pobre y escaso, mas había logrado sacar a esa enorme nación de las hambrunas cíclicas que la azotaban. 
Pero primero murió Mao, luego calló el muro de Berlín y el mundo cambió, era el fin de la historia, decía Fukuyama, la lucha de las ideologías había concluido y el triunfo neoliberal daba paso a la era gloriosa del liberalismo democrático... Muchos países necesitaban profundas reformas para incorporarse al pensamiento único, verdadero garante de la libertad y el bienestar.
Con una prudencia oriental, los dirigentes chinos decidieron liberalizar la economía, pero mantener el control político. Pretendían evitar el desmadre ocurrido en Rusia y sus satélites en donde la descomposición del estado soviético trajo consigo un dominio por parte de las mafias neoliberales. Para lograr ese proyecto era necesario crear grandes infraestructuras que articulasen el país y permitiesen el desarrollo que trajera consigo la riqueza buscada. Algo de eso han conseguido, pero en una versión terrorífica.
China se ha convertido en un país rico, enormemente rico, en donde algunos de sus ciudadanos acumulan ingentes riquezas a costa de otros que han vuelto a conocer el hambre. En ese proceso la ciudadanía ha aparcado la bicicleta y ha adquirido un flamante automóvil, símbolo del progreso. 
La imagen del atasco, de más de cien kilómetros y de once días de duración, es la prueba de que por fin China, segunda economía del mundo, se ha incorporado al tren de la opulencia y el despilfarro. Bienvenidos a la modernidad

jueves, 26 de agosto de 2010

Aunque no lo parezca, la crisis continua

Hay artículos o entrevistas que cuando los lees no te llaman la atención, los olvidas fácilmente. A veces ocurre que al cabo de un tiempo la memoria los recupera y los buscas, pero como no llevas un archivo no los encuentras, menos mal que está Internet y consigues, después de un tiempo de búsqueda, leerlos de nuevo. 
Algo de eso me ha ocurrido con la entrevista a Jaquelin Lugo, cubana de 31 años, publicada en la contraportada de El País el 16 de agosto de este año. Emigrante económica, casada con un español, que se plantea volver a su país, "Carencias tiene Cuba. Pero es mejor eso que la tortura de vivir en la abundancia de aquí sin acceso a ella". 
Su marido lleva dos años en el paro y cobra la ayuda de 412 euros para mayores de 52 años. Ella trabaja en un supermercado a tiempo variable cobrando entre 300 y 900 euros al mes, según el horario que trabaje. Son cosas de la crisis, que no golpea a todos igual y que agudiza las diferencias sociales,  "Solo hay crisis para los parados y para las pequeñas y medianas empresas. A las grandes les va mejor que nunca". Jaquelin resume en esta frase lo que las élites gobernantes se niegan a admitir: el expolio que unos pocos llevan a cabo a costa de la dignidad de una mayoría aturdida y atrapada por la maquinaria de un sistema injusto, mentiroso y porque no decirlo, criminal.

martes, 17 de agosto de 2010

Una tarde de agosto

Tarde de agosto, tumbado leo una antología de Pessoa. Preso de una indolencia veraniega, refugiado junto al ventilador, espero que caiga la tarde. Un gato aburrido se lame las patas, se levanta, me solicita caricias y, tras dar una vuelta a mi alrededor, lamerse de nuevo las patas y lavarse la cara, vuelve a echarse.
A veces, y el sueño es triste, en mis deseos existe lejanamente un país donde ser feliz consiste solamente en ser feliz.”
Vuelvo a Pessoa, a veces me refugio en sus versos, a veces divago, a veces descanso y a veces...
Y tras la noche y dormir renace el día. Nada haré sino sentir. Pero, ¿que otra cosa haría?”
Tras años de trabajo, tras el cansancio muscular y nervioso, soñar con la pereza, con la importancia de lo inútil, de lo improductivo, me reconforta, me da aire...
Tenemos, quienes vivimos una vida que es vivida y otra vida que es pensada, y la única en que existimos es la que está dividida entre la cierta y la errada.”
...Y respiro, y me pierdo y deambulo tan solo unos minutos, a veces, cuando puedo, unas horas. El trabajo, ya sabes el trabajo, no permite relajarse, abandonarse a las cosas y mirar, solamente mirar y...
¿Una flor tiene acaso belleza?, ¿Tiene acaso belleza una fruta?. No, tiene color y forma y tan solo existencia. La belleza es el nombre de algo que no existe. Que yo le doy a las cosas a cambio del placer que me producen. No significa nada. Entonces, ¿Porqué digo de las cosas: Son bellas?”.
Ya ves, a veces ojear un libro sirve para estar quieto y no hacer nada... para viajar y soñar... para tomar aire.
No soy nada, nunca seré nada. No puedo querer ser nada, aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.”

sábado, 7 de agosto de 2010

Una noche en el desierto

Desierto de Tabernas y Gergal. Paraje formado por suelos diversos, desde los micaesquistos del precámbrico a los conglomerados del cuaternario, pasando por las arenas del plioceno o los yesos, areniscas y margas del mioceno. Terreno duro, erosionado y habitado por conejos, liebres, perdices, alacranes y hormigas. Intrincada red de ramblas, pobladas de adelfas, tarays, azufaifas y retamas. Territorio de cortijos abandonados, restos de un pasado duro, de hambre y vida al limite, de emigración.
Su belleza, para nosotros, radica en ello, en ser un espacio que ha llegado al limite. Un lugar que no engaña, que exige y recompensa con un rico y complejo mundo en sus barrancos, entre sus rocas.
La luna ilumina el paisaje. Oscuras, pausadas, las siluetas de los cerros imponen. Debajo, a nuestros pies, como heridas profundas hechas por el agua, las ramblas, donde se oye croar alguna rana, donde al amanecer fluye la vida esquivando al sol. Por ellas, como autenticas autopistas del desierto, circulan los vehículos, los hombres, los animales y a veces de forma abrupta el agua. Fuera de ellas el sol lo domina todo y tan solo el esparto, el tomillo y algún que otro conejo osan disputarle la hegemonía.

jueves, 5 de agosto de 2010

Las alcubillas bajas



Llama la atención, impresiona, cuando la ves desde el tren, al atardecer, camino de Almería. Así descubrí esta aldea hace años. Hoy la contemplo desde el camino, al otro lado de la rambla, camuflada, hay que acercarse para descubrirla. Encaramada en un borde, poco a poco se va mimetizando con el paisaje. Los contornos se difuminan, la vegetación ocupa el espacio dejado por el hombre. Abandonada en los años 60, cuando la emigración, cuando la gente cansada de pelear con las piedras huía a las grandes ciudades, a Cataluña o a Francia, a trabajar en la industria o la construcción. Dormida, recuerda años duros, años de esparto y de lagartos, de silencio y vino agrio, años de sequía.  

miércoles, 4 de agosto de 2010

Cosas del verano

Es verano y sales de tu ciudad por unos días. Desconectas la radio, el ordenador. No lees el periódico y en 48 horas, tan solo en 48 horas, desconoces en que día te encuentras, si es lunes o jueves, domingo o miércoles, que más da, estas de vacaciones. 
Pasan los días, tu piel se broncea. Tu hemisferio izquierdo se relaja. Te pierdes entre lecturas. Te asombras con las puestas de sol, los amaneceres te pillan durmiendo. Te vuelves ocioso, dormilón y viajas de la cama al sofá y del sofá a la arena. Te zambulles en las olas y descansas en las terrazas entre vinos y tapas de chopitos, cazón, boquerones, arroz, huevas de merluza y migas con sardina. Y vuelves a la cama a iniciar la rueda.
Regresas a la ciudad con tres kilos de más, conectas la radio, el ordenador y te pones al día, te empapas de realidad impresa, televisada: La selección de fútbol campeona del mundo. Pedrosa gana de nuevo. Contador triunfa por tercera vez en el Tour. Los controladores aéreos se sienten maltratados. La crisis sigue de vacaciones, algunos dicen que volverá con mejor cara, ya veremos en setiembre. 
Mientras tanto nos queda agosto para dormitar entre sudores y siestas. Es verano, los neoliberales en las Bahamas, los políticos en bermudas, los capitalistas en alta mar y tu de vuelta al trabajo en un mes que lleva el rotulo de cerrado por vacaciones, pero que por debajo de la persiana nos han colado la reforma laboral. Cosas del verano

El vicio de escribir

Dicen que el cerebro, que rige nuestros destinos, no busca la verdad, solo busca la coherencia y para ello falsifica, inventa y si es necesario borra aquello que molesta, con el único fin de recrear nuestra biografía de una manera compacta, con sentido. Para este proyecto se vale de la memoria, una memoria selectiva que utiliza solo el material apropiado. 
Algunas veces se cuelan recuerdos que no encajan, que distorsionan el discurso y es necesario lijarlos, moldearlos, tallarlos,  y la escritura es una herramienta, una gubia, un formón, una lima, útil para tal cometido. 
Escribir suele ser un vicio que puede volverse oficio. Una necesidad fisiológica de juntar palabras, que encajen entre ellas e impregnen al texto de un sentido, de un ritmo y si es posible de una belleza capaz de limar las aristas provocadas por la vida. 
Llevo unos treinta y cinco años escribiendo, garabateando en el papel o tecleando en el ordenador. Treinta y cinco años recurriendo a esta pomada, a este analgesico, soñando con escribir algo grande, algo hermoso. 
Comencé con versos, poemas de adolescencia, impetuosos, grandilocuentes, que acabaron diluyéndose con el paso de los días. Acabé en unos cuadernos, a modo de diario, repetitivos y torpes, en los que alguna que otra página merece una segunda lectura. Ahora deambulo por este blog, diario público que no lee casi nadie. 
Ha cambiado, a lo largo del tiempo, el medio, la forma y si me apuras el estilo, pero el poso es el mismo, la repetición es constante y las obsesiones están ahí esperando cualquier escusa para plasmarse.

sábado, 31 de julio de 2010

fin de las vacaciones

Treinta y uno de julio, corazón del verano, del bochorno y el sudor continuo. Terminan mis vacaciones, ese oasis alejado de la noticia. Ese tiempo sumergido en la lectura, la playa y los vinos nocturnos. Ese espacio rebozado de siestas, duchas y paseos a la fresquita. Ese vuelo sin alas, mecido por la brisa, bañado por esa gota de sudor furtiva, salina. 

No he aterrizado aún y me topo con la, por esperada, no menos temida reforma laboral. Aprobada entre daiquiris, cañas y mojitos para que nos la traguemos sin darnos cuenta, en un suspiro, como una tapa de pescado frito a la orilla de la playa. 
Una reforma que por desconocimiento no puedo criticar abiertamente, pero que mi intuición me dice... ¿Qué me dice?, mejor me lo callo y punto y aparte.
Una reforma que no contenta ni a unos ni a otros, (en privado contenta más a unos que a otros), mas no por ello es aceptable. Pretendidamente salomónica que, a modo de banderillas, prepara al toro para la estocada final. 
Una reforma que huyendo de la desregulación, dicen, nos regula, a los otros, a la baja... Quizás como primer paso.

sábado, 10 de julio de 2010

Una tarde tranquila. Relato

Era una tarde tranquila, mejor dicho, monótona. No había ocurrido nada que hubiera despertado su interés.
Años dedicado a la observación y vigilancia le habían creado el hábito de mirar sin descanso, podía estar horas y horas hasta que acaeciera lo esperado.
“Llevo apoyado en la ventana desde que terminé de almorzar y ya anochece, por lo que debería ir a la cocina y preparar algo de cena”,-pensó-, pero la sensación de que algo se cocinaba tras aquella calma lo retenía. No sabía el porqué, tan solo le inquietaba, le producía una curiosidad que debía de satisfacer.
Aunque era una calle apartada del bullicio, de la vorágine de la ciudad, nunca la había visto tan desierta, tan callada. Tres coches habían circulado por ella desde que él se asomara, no había visto pasear a nadie y solo un gato había roto el silencio. Las casas parecían vacías, ninguna luz se filtraba por las ventanas, ningún ruido, ningún movimiento, tan solo la brisa mecía de vez en cuando las hojas de los árboles. Y a pesar de eso él seguía allí, sentado, seguro de que tarde o temprano algo iba a suceder.
La tarde murió tranquila, tranquila llegó la noche y tranquilo amaneció el día. Encontraron al anciano muerto, apoyado en la ventana, con aspecto relajado, como esperando a que pasara algo, quizás no escuchó el aviso, no se coloco la mascara y murió por la nube de monóxido de carbono que cubrió la ciudad poco antes de anochecer.

viernes, 9 de julio de 2010

Tarde de playa


Esta tarde no trabajas y tras recorrer 10 kilómetros, quizás menos, encuentras un pequeño rincón de arena, que gracias al aeropuerto, (¿quién lo iba a decir?), permite que te aísles una pizca, que ya es algo, de las urbanizaciones y el bullicio. El mar a levante, tal vez algo escorado hacia el norte, azul, inmenso, profundo. De vez en cuando algún barco invade el horizonte. Tabarca a la derecha, como un submarino emergido al pie del cabo. Y Alacant a la izquierda, el Castillo, la Serra Grossa y detras, inmensa, la Aitana, custodiada por el Cabeço y el Puig Campana.
Las siete de la tarde, la gente poco a poco se va, desaparece del paisaje. Los colores, se vuelven más intensos al recibir una luz casi horizontal, para ir atenuándose, perdiendo los matices anteriormente alcanzados, según desaparece el sol tras las dunas.
Las nueve y media, anochece, la hora del último baño, la hora de recoger y recorrer esos trescientos metros que te separan del coche, ese espacio pequeño, inapreciable, pero que durante unos segundos te trasladará lejos, muy lejos, a un paisaje imaginado, acaso exótico, entre la arena y las dunas fósiles, entre el cielo frente a tus ojos y las olas a tu espalda.
Es tan solo una tarde de playa, el placer de un urbanita.

sábado, 3 de julio de 2010

Cuentos encadenados 20: Cambio climático

Las bajas temperaturas del invierno pasado causaron desconcierto y algún que otro conflicto entre los habitantes del pueblo. Nadie entendía la causa y eran múltiples y variadas las discusiones provocadas por el tema. Algunos argumentaban, y convencieron a la mayoría, que la situación era provocada por el exceso de vacas del pueblo de abajo, (ellos tenían las necesarias para mantener su ritmo de vida), y su influencia en los niveles de CO2, por lo que decidieron, a fin de evitar nuevas heladas, hacer una incursión y sacrificar a la mitad de los animales.
Mientras armados de machetes descendían por el camino nuevo, más ancho y más corto, confiados en que su acción era la correcta, no se percataron que, por el sendero viejo, subían los de la otra aldea, armados también, a resolver el problema del frío desmesurado.